En este conjunto muchas especies llaneras se relacionan no sólo
con las selvas del sur de la Orinoquia y de la Amazonia, sino que
particularmente recibieron una fuerte influencia xerofítica del sur
de América y América Central. Algunas especies de ranas del género
Leptodactylus muestran areales de distribución muy amplios,
desde el sur de México hasta Bolivia. Algunas especies de reptiles
y anfibios tal vez evolucionaron en las zonas xeroffticas del NE de
Sur América y penetraron en los Llanos a través de los corredores
favorables disponibles. Según Rivero Blanco & Dixon (1979),
entre ellas se pueden destacar las siguientes: las ranas
(Bufo
granulosus, Hyla crepitans, Hylarostrata, Leptodactylus bolivianus
y Pseuchs paradoxus); el morrocoy
(Geochelone
carbonaria) ; los lagartos
(Ameiva ameiva, A.
bifrontata, Cnemidophorus lemniscatus, Gymnophthalmus speciosus,
Tropiclurus torquatus) y las serpientes
(Crotalus
durissus: la cascabel,
Mastigodryas pleei, Micrurus
isozonus, Pseudo neuwiedi, Tantilla semicincta y Thamnodynastes
strigilis).
Las especies que se encuentran tanto en los Llanos como en la
selva circundante debido a la presencia de agua durante muchos
meses del año son las siguientes: tres anuros
(Bufomarinus, Hyla
microcepha
l
a, H.
rubra); un crocodilio, la babilla,
(Calman crocodylus);
una tortuga
(Kinosternon scorpioides); un lagarto, la iguána
(Iguana iguana); y tres serpientes
(Eunectes murinus,
Helicops angulatus y Leptodeira annulata).
El grupo más ampliamente distribuido por su plasticidad
ambiental comprende: tres lagartos
(Ameiva ameiva,
Thecaclactylus rapicauclus y Tupinambis tequixin) y doce
serpientes
(Boa 'constrictor, Clelia delia, Drymarchon corais,
Epicrates cenchria, Imantodes cenchria, Leptophis ahaetulla,
Mastigodryas boddaerti, M.
bifossatus, Oxybelis aenus,
Spilotes pullatus, Sibon nebullatus, Tantilla melanocephala).
Finalmente los reptiles y anfibios, que pueden considerarse como
endémicos de la Orinoquia son cuatro ranas
(Hylaminuscula, H.
wandae, Physalaemus
enesefae y Pipra parva); un
cocodrilo, el caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius); una
tortuga (Podocnemis vogli); nueve lagartos (Anolis onca, Bachia
bicolor, B. guianensis, B. talpa, Gonatodes vitatus, Hemidactylus
palaichtus, Lepidoblepharis sanctaemartae, Ophryoessoides
erythogaster, Tretioscinactus bifasciatus); cuatro culebras
(Bothrops lansbergii, Crotalus vergrandis, Helicops danieli, H.
scalaris).
Algunos de los animales más sobresalientes en una forma u otra
de los arriba mencionados son el sapo (Bufo marinus), el morrocoy
(Geochelone carbonaria), los lagartos (Ameiva ameiva y Tupinambis
tequixin), los crocodilios, la babilla (Caiman crocodylus), el
caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius) y las serpientes: la
boa (Boa constrictor), el güío negro (Eunectes murinus), la
cascabel (Crotalus durrissus) y la cuatronarices (Bothrops
atrox).
El sapo (Bufo
marinus) es el anfibio más frecuentemente
visto en las proximidades de las áreas habitadas y usualmente se
refugia en los alrededores. Cuando llueve, se observan mucho más
que durante la época seca, y es común encontrarlos cerca a las
fuentes de luz artificiales donde cazan insectos. Los ejemplares
más grandes tienen un tamaño apreciable y pueden ingerir otras
ranas y animales pequeños.
El morrocoy
(Geochelone carbonaria) a veces se encuentra
en gran abundancia en ciertos bosques de galería y en las sabanas
circundantes. Esta atractiva tortuga tiene vistosas marcas rojas en
la cabeza y las patas. Se alimenta de animales muertos e igualmente
de los frutos caídos al piso. Ha sido una fuente de carne para
indígenas y colonos. El lagarto
Ameiva ameiva, es el lagarto
más evidente en los claros cerca a las casas y en las sabanas. El
verde brillante de los machos adultos contrasta con las hembras,
menos verdes, y los dos muestran poblaciones muy altas en los
hábitats apropiados. La iguana
(Iguana iguana) también
alcanza poblaciones bastante altas en los árboles cercanos a los
poblados y a lo largo de cursos de agua, lanzándose a la corriente
desde grandes alturas cuando se sienten presionadas. Su carne es
apreciada al igual que sus huevos, los cuales son puestos en suelos
arenosos usualmente ribereños. Otro lagarto típico, es el mato o
lobo pollero (Tupinambis
tequixin) que usualmente alcanza
una talla de 1 m. Es un cazador agresivo y se vuelve un problema
cerca de los poblados, dado que caza y mata a los polluelos de las
gallinas y otros animales domésticos.
Dentro de los crocodilios, la babilla y el caimán del Orinoco
son los elementos faunísticos más importantes de los Llanos. Aunque
la babilla no es peligrosa para los seres humanos, es cazada y
comida por éstos. Por la importancia comercial de la especie, se
han desarrollado notables programas de cría en cautividad. En
contraste, el caimán del Orinoco es un animal que alcanza mayores
tallas que las babillas y su agresividad causa mucho temor. Dado
que su piel es comercialmente valiosa, la especie ha sido cazada
casi hasta la extinción en muchas regiones de su distribución. Se
debe considerar como una especie en peligro para ser protegida por
lo menos en los parques nacionales y reservas de la Orinoquia.
La boa
(Boa constrictor) se encuentra frecuentemente en el
bosque de galería y la vegetación adyacente. Estos boidos pueden
alcanzar hasta 4 m de largo y son considerados como un peligro
potencial para los animales domésticos. Sin embargo, no son
peligrosos para el hombre; En contraste, el güío negro o anaconda
puede alcanzar más de 11 m de largo, y se considera peligrosa bajo
ciertas circunstancias, ya que ha atacado y matado seres humanos.
Es un cazador nocturno en los flujos de agua. donde acecha y atrapa
roedores grandes como la lapa
(Agouti paca), el chigüiro
(Hydrochaeris hydrocaeris) o a varios rumiantes cuando van a
beber, como los venados (Mazama spp.) y tal vez el zaino
(Tayassu tajacu) . Otra serpiente bastante temida es la
cascabel
(Crotalus durissus),la cual se halla en bosques muy
secos y en las sabanas. Su mordedura puede ser peligrosa. Las más
frecuente es la cuatronarices (Bothrops cf.
atrox) , tal vez
porque es atraída hacia las casas por la presencia de roedores
pequeños que son su principal alimento.