Mi soga está en la pared colgada de un clavo negro y no es adorno ni olvido solo es un vivo recuerdo, es el grito del paisano "¡ tranquilos, que no lo pelo !”, la carrera tramoleando, la mata, el toro violento; solamente la vivencia que tuve desde pequeño. Mi soga tiene su historia y yo al mirarla me acuerdo cuando me vine del llano que la solté del soguero, la enrollé bien recogía, me la traje, acá la tengo y to’avía huele a sabana, a escobo de paradero, a mastranto, a barro, a bosta, huele a botalón quesero, a sangre de nariciada, a cola ‘e potro cerdero, a macollo de arrebiate con jalón de cachalero, huele a topia y a chaparro, y también huele a espinero, a campanillal tronchao, a manteca ‘e talladero, huele a pura tierra llana aunque poco cayó al suelo.
Mi soga está en la pared colgada de un clavo negro tiene veintidós brazadas y yo la piqué del cuero del toro sardo puntón que me mató el sillonero, y yo mismo la torcí y la pelé con esmero, y le dio la suavidad el templón de un cachalero. Era la muerte pal toro que acomodara en su seno la condena pa’ una vaca, el dominio pal becerro, la doma para un potrón y adorno para un apero. Hoy no está en el garabato ni amarrada del soguero, seguramente ya no es tan dura como en sus tiempos, cuando ella escribía mi nombre mientras volaba en el viento, cuando trazaba en los palos humeantes huellas de hierro, y a todos ponía a maniar porque enlazaba primero, y paraba los torones dando botes de violentos, y nunca tuvo más nudo que en su llave el nu’o moreno.
Mi soga está en la pared voy a ver si la descuelgo cuantas veces, cuña’o, no la he tramoleado en sueños.
¿Te gusto la letra? únete a nuestra pagina en Facebook: